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La infortunada vida del gato negro —PV

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La infortunada vida del gato negro —PV

Mensaje por Aleska Hepburn el Vie Jun 16, 2017 3:55 am

Recuerdo del primer mensaje :

Su rutina los jueves consistía básicamente en despertar, salir a correr, regresar a casa, bañarse, leer dos páginas del libro en turno, vestirse, ver 10 minutos de televisión y después ir a Callaghan's a comer, usando su moto azul, no la negra ni la blanca porque esas eran para las carreras, sino la azul, el azul le gustaba y sentía que combinaba muy bien con el mar matutino: porque había mar matinal, mar crepuscular, mar matutino y mar nocturno, el mar matutino no era igual que el mar matinal, el mar matinal era ese que se podía ver en la madrugada cuando en raras ocasiones se quedaba a ver después de trabajar los fines de semana. Para el caso, el mar matutino combinaba con su moto azul, o quizás la moto azul er ala que combinaba con él. No quería ponerse a reflexionar porque sabía que iba a perder tiempo y debía apresurarse para ir a desayunar. Le gustaba desayunar en Callaghan's.

El restaurante Callaghan's era popular entre los adolescentes más arrabaleros, era agradable y la comida no estaba cara, un precio justo para un sabor comercial pero con ingredientes mucho más frescos que en otras cadenas de consorcios como Mc Donald's o Carl's Jr, a él solo le gustaba Callaghan's porque los meseros eran agradables y había una mesa, solo una, que estaba justo en la esquina donde las dos ventanas de vidrios amplios daban hacia el mar. Era una mesa privilegiada y a Aleska le fascinaba. Podía ver desde ahí el oleaje mientras degustaba del huevo estrellado con papas hashbrown y tocino acompañado de jugo de naranja y media taza de café con leche. Rutinas y costumbres.

Sin embargo, ese día pasó algo que ocurría de tanto en tanto y que de antemano sabía que le quitaría valioso tiempo de día y ocasionaba desajustes totales que muchas veces terminaban ponerlo de malhumor: Su lectura, su libro, ese que leía entre terminar de bañarse y vestirse, había llegado a su final y ahora había tenido que mover su blanco trasero hasta el librero donde había pasado media hora semidesnudo viendo los lomos de los libros que había adquirido de reserva en el último año. Acumulados podían contabilizarse como 100 o 150, diferentes tamaños, tipografías, colores y temas. Era una decisión complicada, porque si cogía un drama durante el año y medio que tardaría en leer ese libro específicamente iba a estar sintiéndose miserable, pero si en cambio cogía un libro de filosofía iba a terminar por fastidiar a Julio durante sus teorías filosóficas. Le daba igual que Julio se molestara pero Julio era su único amigo los jueves por la tarde.

Terminó dos horas más tarde con un libro de astrofisica que le pareció impresionante desde la portada: una hermosa constelación en una muy buena resolución. Solo que ese atraso de dos horas recorrió todo, y de pronto el mar matutino ya no era mar matutino y su moto azul no quiso prender, al parecer algo le fallaba, tenía hambre, por lo cual tuvo que coger la negra y nada en ese horroroso día combinó, sobre todo cuando notó que había un gato cerca de la ventana de su casa. Un presagio de un día desastroso pues jamás había visto ese gato y mientras condujo una moto que no combinaba con su día pensó en que ese gato se podría meter a su hogar. Cuando llegó a Callaghan's había otras motocicletas, ninguna como la propia que era de un negro opaco de motor brillante y llantas adaptadas. Se quitó el casco y lo dejó bajo el brazo, caminando en el interior, ignorando de pronto a las otras personas que había. De reojo regaló una mirada aun grupo de chicos que se encontraba en algún punto del restaurante pero siguió de largo, se sentía ansioso y nervioso, y empeoró cuando notó que su mesa estaba ocupada. Tragó saliva y buscó con la mirada alguna especie de solución, alguna respuesta, algo que le dictase que hacer pero... nada. Apretó los labios, lanzó una última mirada molesta a los que comían ahí y se giró hacia la barra, tomando lugar en un taburete. Peinó hacia atrás los cabellos dejando el casco a su costado, sacándose los guantes y también colocándolos con cierta ceremonia uno sobre otro debajo del casco.

Llegaste tarde, Ale —comentó la camarera que preocupada se acercó con una sonrisa a servirle la media taza de café con leche.

Sí, un problema en casa —azuzó el moreno dando largas miradas hacia su mesa y después hacia el grupo de chicos que había al otro extremo del lugar. Se removió y tragó saliva cogiendo con cuidado su café. Ese sería un mal día.
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Re: La infortunada vida del gato negro —PV

Mensaje por Aleska Hepburn el Jue Nov 09, 2017 9:18 pm

Recibió el beso en la mejilla y sonrió en el momento en que se alejó, no obstante se quedó de piedra cuando Jared estuvo más cerca, tensándose por el particular modo en que sobre él parecía tener un particular dominio. Apretó suavemente los labios y se quejó al sentir la mano en la pretina, después se volvió a quedar estático al sentir la respiración ajena contra su nuca y exclamó un suave quejido ante el modo.

Cuando los escuchó pelear Aleska se quedó un poco absorto por la convivencia y cubrió su boca mientras reía divertido, autenticamente divertido por el modo tan simple por el cual se expresaban mutuamente sus inconformidades y parecían resolver todo en el momento. Dejó una mano sobre el pecho de Jensen mientras acariciaba la mejilla—. No seas brusco con tu hermano... y tú no molestes a tu hermano —le pidió a Jared mientras se acercaba a él para tomarlo del rostro y revisarle la nariz. Lo miró a los ojos y sonrió casi de inmediato con cierto toque lleno de dulzura debido al alivio por saberse correspondido. Siguió acariciando el rostro y besó el mentón del albino—. No te portes mal con Jensen —pidió mirándolo a los ojos un poco más antes de alejarse recogiendo su chamarra que había tirado en el piso ante toda la escena—. Además... ¿cómo de tenerlos a los dos al mismo tiempo? Ya los tengo, ¿no? ¿Somos... novios? —ladeó el rostro mientras sacudía la prenda.

Y no soy una "hembra", las "hembras" son del género femenino, tienen una vagina y la capacidad de dar bebés, yo soy hombre y no puedo dar bebés —argumentó.

No molesten a Aleska, chicos —pidió Lynne volviendo a salir de la habitación donde Lev descansaba. Aleska saltó hacia un costado sobresaltado más que avergonzado—. Chicos, es hora de que Aleska vuelva a casa... —señaló con la mirada la habitación de Lev y siguió su andar, estaba sacando los platos de comida, llevaría más.

El humano desvió los ojos y se quedó pensando.

Es cierto... hace varios días que no estoy en casa... debo de volver, así que... —dijo apresurado—. Debo de... —miró a los gemelos y desvió la mirada, sonrió fugazmente para en puntas besar la comisura de los labios de Jensen y después repitió el proceso con Jared, sonrió grande y rodeó a éste último para bajar las escaleras de dos en dos, era un chico muy obediente y disciplinado, aunque al pasar por el frente de la puerta de la habitación donde se encontraba Lev durmiendo, no pudo evitar mirar de reojo, la puerta había quedado entreabierta y ahí descansaba el líder de esa manada. Apresuró su paso alcanzando a Aleska—. ¿Está bien que yo...? —interrogó curioso.

Lynne meditó sus palabras, entendiendo a qué se refería el humano—. No está bien, porque eres un humano, pero... de otra forma esos dos se pondrían inquietos... es mejor tenerte cerca —sonrió el alfa antes de darle algunas palmadas en el rostro. Aleska se quedó callado y enseguida sus ojos fueron hacia una fotografía de los gemelos siendo más jóvenes, era fácil distinguir a Jared y a Jensen a pesar que llevaban un look en el cabello similar en aquel retrato—. Te la puedes quedar —dijo Lyn ya perdiéndose en la cocina.

Aleska afirmó, la tomó con cuidado. Las veces que había intentado salir con alguien o que había salido con alguien la cosa siempre acababa con la otra persona llorando o gritándole a él, solía haber muchos problemas. Acarició la imagen en la fotografía y apretó suavemente los labios, no quería que pasará lo mismo con los gemelos.
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