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Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

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Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 13, 2016 4:51 am

Últimamente estaba descuidando bastante el trabajo, hacía ya unos cuantos meses que no tomaba ninguno de los “encargos” que constantemente recibía por gente de los barrios bajos que necesitaba a alguien para realizar el trabajo sucio. Y no porque estuviese ocupado con otras cosas, vamos, que lo único que hacía era salir a beber toda la noche o perder el tiempo en casa con sus hermanos. Fuera como fuese, el pasado viernes por fin accedió a hacer algo productivo para aumentar sus recursos monetarios, el jefe de una pequeña organización clandestina le encargo dar caza a un sujeto que los había traicionado del cual no se conocía más que un apodo y las iniciales de su nombre, para saber un poco más debía dar primero con otra persona quien supuestamente era el único con información al respecto. Un poco enrollado para su gusto, era mejor cuando le decían de una vez a donde ir para matar al objetivo, pero aun así no debía dar demasiado problema y lograría sin falta cumplirlo para el lunes por la mañana, cuando se vencía el plazo. Pan comido.

Claro que para el sábado por la mañana cuando decidió hacerle una visita al informante lo único que encontró fueron sus sesos desparramados en la pared de lo que se suponía era su casa ¡Alguien había llegado primero que él! Qué manera de complicarle las cosas ¿A dónde se suponía que iría si apenas tenía un ridículo apodo y dos míseras letras? Pero afortunadamente, luego de estar todo el día hasta entrada la noche revisando todas las pertenecías del cadáver sin cerebro, recordó algo interesante que le serviría de utilidad ¿No había estado siguiendo a un canoso aburrido con un lindo rostro que se ganaba la vida como hacker?

Tras la fuerte y excelente revelación no perdió el tiempo, de inmediato tomando rumbo a la cueva de nerd donde trabajaba el susodicho. Y no era una exageración ese nombre puesto que literalmente era una cueva oculta en lo más apartado de las montañas, algo bastante acordé al asocial albino con el que insistía en juntarse por razones que no terminaban de ser coherentes. Dante se había memorizado la ubicación exacta de aquel lugar y no le tomo demasiado llegar hasta la entrada secreta no tan secreta, pero nunca se había atrevido a poner un pie dentro por el “sofisticado sistemas de seguridad” que el nerd decía tener, aparte de que no tenía verdaderas razones para irrumpir allí, pero estaba seguro de que ingresando al Limbo sería capaz de pasar desapercibido. A menos claro que tuviese un sistema de seguridad también para esa sub realidad…pero vamos, eso era imposible ¿Verdad?

Termino entrando al Limbo, tras realizar una breve inspección a la zona, haciendo uso de Rebellion, acabo rompiendo la puerta de entrada pues no tenía otra forma de ingresar al lugar. Quizá no fuese la manera más discreta pero no quería detenerse a pensar en algo más, además la carencia de alertas al hacer dicha acción le hicieron pensar que de hecho solo le habían estafador con eso del sistema de seguridad. Ya con la puerta destrozada no hubo más que hacer aparte de caminar con tranquilidad, adentrándose cada vez más en aquella cueva extraña sin ser detectado por nada que debiese alertarle. Cueva que de hecho nada tenía de cueva, pasando un pequeño tramo de pared rocosa el lugar se transformaba en un pulcro, elegante y ordenado recinto de paredes blancas que le recordaba bastante al dueño; todo demasiado lujoso a ojos del albino que lo visitaba por primera vez. Comenzaba a cuestionarse exactamente cuánto ganaba ese tipo por pasar todo el día jugando con computadoras.

Ni siquiera se tomó la molestia de buscar a Vergil, en su lugar continuó explorando como si fuese una especie de centro turístico. Planeaba llegar al dormitorio ajeno y ponerlo patas arriba, ya luego se encargaría de lo que necesitaba hacer.


Última edición por Dante Romanov el Jue Jul 14, 2016 5:07 am, editado 1 vez
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Vergil Vólkov el Jue Jul 14, 2016 1:01 am

Tantos días sin una buena cantidad de trabajo, tantos días en los que incluso había tenido tiempo extra para hacer cualquier cosa que le viniera en gana, y ahora simplemente no tenía tiempo ni de darse un respiro. Vergil se había abstraído totalmente de todo para centrarse en su trabajo los últimos días, incluso había pasado una que otra noche sin dormir y se había estado saltando comidas. Era como si todos los matones, asesinos y uno que otro policía se hubieran coordinado para encargarle cosas. Vigila acá, organiza allá, no olvides buscar a tal, si no le ofrecieran una buena remuneración hubiera declinado uno que otro para trabajar tranquilo, aunque tampoco solía darse ese lujo de declinar propuestas de trabajo, no pensaba perder clientes sabiendo que era totalmente capaz de trabajar en todo a la vez. Aun así teniendo una cantidad ridículamente exagerada de trabajo sabia tener todo bajo control y en poco tiempo el trabajo tomo un ritmo mucho más tranquilo.

Cuando por fin las cosas se calmaron trato de volver a sus buenos hábitos de comer en horas precisas, dormir a cierta hora y madrugar, aunque siendo el primer día le estaba costando lo suyo. Sin lograr conciliar el sueño de ninguna manera durante toda la noche y luego de varias horas de ver a la oscuridad opto por al menos ver alguna película, y una detrás de otra hicieron que la mañana llegara con rapidez. Aun así, Vergil decidió seguir el día como si hubiera dormido correctamente, la rutina de la mañana, el desayuno y luego a trabajar. Al menos hasta que llego la tarde. El no haber dormido más la carga de los otros días le estaba golpeando bastante en sus horas "productivas", trabajaba más lento, de vez en cuando sentía como los parpados se le hacían bastante pesados, y todo junto realmente le causaba un mal humor que ni siquiera el mismo podía aguantar. En un momento de verdadera frustración dejo todo encendido e incluso las carpetas con papeles sueltos de un lado para luego salir y comenzar a quitarse toda prenda que tenía encima y tirarse en su gloriosa cama. Estaba agotado y a final de cuentas daba igual si se quedaba trabajando absurdamente como si luego se levantaba y hacia todo de golpe, pero necesitaba descansar, incluso si eso podría volverle a arruinar la noche. No tardo mucho más de unos minutos en conciliar el sueño y quedar totalmente noqueado por el resto de la tarde.

Si, dormir era algo totalmente seguro, mas estando tan alejado y escondido del mundo, casi como si se tratara de una madriguera escondida entre la nieve; Vergil amaba su hogar por esa misma razón, porque era invisible, era reconfortante saber que nadie le molestaría nunca estando tan bien ubicada. O al menos eso pensaba él. Nunca antes se había despertado tan de golpe y tan desorientado como esa noche, no sabía bien que estaba haciendo pero se levantó bruscamente de su cama sintiendo un horrible mareo y una pesadez detestable por haber despertado recién. Fue cuando luego de respirar hondo buscó a Yamato en la habitación donde había dejado todo trabajando por sí solo, habitación de la cual al salir se aseguró de cerrarla bien tomando la tarjeta-llave y tirándola bajo la cama con esperanzas de que fuera quien fuera no la encontrara
"No encendí el bendito sistema de seguridad, nada debe estar funcionando ahora". Antes de seguir con cualquier cosa tomó rápidamente el bóxer que había tirado por allí y se lo puso para luego apoyarse contra la pared, a un lado de la puerta " Ese ruido debió de ser la puerta principal, no hay otra manera de entrar a la casa... esperaré al idiota acá, si quiere algo que venga a buscarlo". Inmediatamente mantuvo a Yamato alzada esperando que en cualquier momento alguien cruzara fácilmente la puerta de su habitación y que fuera allí cuando Vergil tuviera la oportunidad de patearle el trasero.


Última edición por Vergil Vólkov el Vie Jul 15, 2016 2:05 pm, editado 1 vez



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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 14, 2016 5:50 am

En lugar de ir directo a lo que creía que era el dormitorio ajeno, allí donde sentía vagamente la presencia del albino, desvío su camino hasta llegar a la perfectamente ordenada cocina de aquella peculiar residencia. De pronto le había pegado eso de no comer nada decente en el transcurso del día, su estómago le reclamaba y seguramente a su gemelito no le molestaría regalarle un pequeño aperitivo antes de solicitar su ayuda. Pero había olvidado por un momento que permanecía dentro del Limbo y al intentar abrir la nevera de la ordenada cocina no pudo más que sostener la puerta sin éxito alguno, por más que lo intentara esta no se movía ni un centímetro, como si no la estuviese ni tocando. Estando dentro de aquel mundo rojizo no podía interferir directamente con los objetos de la realidad, una lastima, tendría que aguantar las ganas de comer pues no iba a salir aún. Tenía la ligera idea de que Vergil estaría a la defensiva por irrumpir tan abruptamente en su hogar, y en ese instante a Dante le faltaban bastantes ganas de tener una espada atravesándole el pecho.

Ya seguro de que no comería nada, retomó su tarea de llegar al dormitorio principal de la cueva nerd. No costo demasiado, siendo necesario solo dejarse guiar por la única precencia presente en el recinto aparte de la propia. Encontrando la puerta correcta intento abrirla sujetando la perilla pero, sorpresa sorpresa, su mano no era capaz de hacerla girar para poder entrar ¡Pero para eso estaba Rebellion! Vergil no estaría nada feliz, lo sabía, pero no pasaba nada. Le compraría una puerta 10 veces mejor de la que tenía...o solo se haría el tonto para que no le cobrase, dependiendo de qué tan mal reaccionara al respecto.

Nuevamente empuñó su pesada espada, con un golpe ágil y certero partió la puerta en dos y empujó para abrirse paso, causando un fuerte estruendo que retumbó por todos lados. Una vez dentro contemplo todo con una rápida mirada, el dormitorio le recordaba al anciano mucho más que el resto de la casa, terminando por fijar sus ojos grisáceos en el hombre apoyado contra la pared junto a la puerta quien empuñaba ese palillo que llamaba espada. Fue una vista particular y no porque estuviese esperando al intruso dispuesto a atacar, eso tenía sentido, sino por el hecho de que la única prenda que llevaba eran unos bóxers. Por lo menos pudo haberse puesto el pantalón antes de enfrentarse a un enemigo, que indecente resultó ser el señor perfeccionista. Retrocedió un poco, procurando mantener la distancia con el contrario, y con algo de esfuerzo logró volver a materializarse en el mundo "real"; por lo menos no se había quedado atrapado en el Limbo, entonces se vería en un serio aprieto.

- Hey, canoso, cuanto tiempo...lindas fachas -sonreía despreocupado sin apartar la mirada del cuerpo ajeno, tomándose el tiempo de detallarlo como si nada antes de saludarlo con un movimiento de mano, acabando por esconder ambas en los bolsillos de sus jeans oscuros. Estaba bastante tranquilo, decidiendo ignorar las formas negativas en que de seguro le recibiría. De pronto retiró la mano derecha de su bolsillo y señaló hacia lo que antes había sido la puerta del dormitorio, ahora un manojo de madera sin forma definida.- Lamento eso, te lo pagaré luego -.
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Vergil Vólkov el Jue Jul 14, 2016 7:59 am

Como era de esperarse, quien fuera que había interrumpido en su casa tardó cierto tiempo en siquiera acercarse al dormitorio, pero aun a pesar del tiempo el peliblanco se mantuvo en guardia esperando poder escuchar al menos los pasos por el pasillo. Cosa que en ningún momento logro. Cuando su puerta fue partida en dos fue tomado por desprevenido y aunque se guardo cualquier tipo de gesto que la sorpresa pudo haberle causado sintió todo su cuerpo tensándose y preparándose para hacer a Yamato actuar contra la persona que se atreviera a cruzar lo que ahora era, el marco de su puerta. Espero unos segundos, y nada nuevo sucedió, y aunque sentía el impulso de ver hacia afuera no lo hizo; no pensaba que volvieran a tomarlo por sorpresa y mucho menos con una cosa tan ridícula como esa.
Su rostro fue oro puro al ver a nadie mas que Dante ahora compartiendo presencia del todo en la habitación con el. Si bien estaba listo para muchas cosas no esperaba ver al vagabundo por su casa, mucho menos esperaba que viniera a romperle toda su guarida tan descaradamente y que tuviera que recibirlo en ropa interior.

Como un impulso involuntario sintió una grande necesidad de enterrarle al contrario a Yamato en todo el pecho, no por el hecho de que estaba haciendo un desastre sino mas bien por haberlo tenido como idiota bajo tensión esperando a que fuera algún matón que viniera a sacarle información o algo peor. Pero no, solo era aquel peliblanco que se había topado no mucho más que unas cuantas veces. Su saludo no le ayudo en nada a sentirse menos enojado, cosa que a pesar de que trataba de disimular se le estaba dando realmente fatal ocultar a diferencia de muchas otras veces en el pasado. Bajo la guardia y sin tomarle mucha importancia a la burla miro fijamente a quien detallaba su cuerpo, queriendo transmitirle con el silencio y su rostro lo mucho que quería clavarlo a algo ahora mismo.

Dio un largo suspiro y le dio la espalda al otro peliblanco para así dirigirse a su closet y sacar unos pantalones largos negros y una camisa bastante simple de color gris mientras escuchaba lo de la puerta. Fue en ese momento cuando cerro el closet con algo mas de fuerza de lo que realmente quería y se acercó bastante al rostro de Dante aun teniendo la ropa en una de sus manos
-Escucha, quiero que la próxima vez que des un solo paso cerca de esta casa yo este al tanto de eso y mas si vas a venir a destrozar mis pertenencias con tu espadita sacada de los chinos ¿Bien? En la siguiente oportunidad que lo hagas me asegurare de que pagues las puertas y mucho mas, Dante- permaneció unos segundos mas cerca de la cara del sujeto dedicándole una mirada bastante intensa hasta que volvió a darse la vuelta caminando hasta la cama mucho mas tranquilo, aunque había sido una ridiculez había drenado algo del enojo con eso. Mientras tomaba las prendas para cubrirse un poco mas allá de la entrepierna decidió que luego de haber dejado las cosas claras era esencial saber la causa de tanto alboroto, después de todo, no le parecía que el tipo había hecho eso solo para venir a saludarlo - En fin, ¿Que te incentivo a hacerme una visita? Dudo que quisieras invitarme a salir a una fiesta o venir a charlar un rato, así que he de suponer que necesitas algo de mi ¿No es así?- Ya vestido con lo que había sacado permaneció mirando a la nada esperando la respuesta del otro.


Última edición por Vergil Vólkov el Vie Jul 15, 2016 1:48 pm, editado 2 veces



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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 14, 2016 8:01 pm

- Sabía que traer la cámara era buena idea -no pudo contener el inapropiado comentario por la expresión de sorpresa inicial mostrada por Vergil al ver que él era el causante de todo el alboroto, seguro esperando toparse con cualquier otra cosa en lugar de Dante, sorpresa que derivó en un muy notable enojo acentuado por el silencio que ni el de gabardina roja se molesto en romper. Estaba furioso, justo como el cazador creía que estaría, cosa que era insusual de ver en quien siempre mantenía sus emociones controladas. Pero por más intimidante o amenazador que se viera Vergil, Dante no podía sentir más que diversión al respecto.

No se movió mientras el contrario pasaba de él buscando entre sus cosas algo para cubrir su parcial desnudes, eso hasta que tras "explicarle" lo de la puerta cerró con fuerza el closet, sosteniendo ya lo que planeaba ponerse, acercándose hasta donde él que se mantenía de pie en el mismo lugar desde que había salido del limbo, se acercó mucho más de lo necesario al parecer del allanador de moradas que no se sintió muy a gusto por tener ahora el rostro ajeno tan cerca del suyo, y de paso escuchando todos los reclamos a los que decidió hacer oídos sordos. No necesitaba escupirle en la cara mientras se quejaba como una vieja.- Si si, no me vayas a pegar, mami -retrocedió un poco para deshacer la cercanía, devolviendo la mirada intensa ajena de forma relajada como si no fuese nada importante.- Relájate, si no te avise de mi visita es porque no tengo tu número y porque estaba seguro de que no me dejarías entrar si solo tocaba. Y ya dije que pagaré la puerta, aparte de eso no hubo mayores daños -Vergil estaba exagerando por ponerse así. Vamos, que solo rompió a espadasos dos puertas feas e insignificantes dejando todo lo demás en perfecto orden tal cual estaba. Claro que de haber entrado en la habitación ajena sin la precencia del metódico hombre que ahora se encontraba vistiéndose, era probable que se dedicase a poner el lugar de cabeza solo para molestar y ver sus reacciones, a saber porque le resultaba tan entretenido a Dante molestar a ese hombre con quien guardaba tan similitud física. Igual no lo había hecho, no pasaba nada con ello.

- Ah si, solo vine a disfrutar verte dormir sin ropa pero despertaste antes de que entrara a manosearte -sonrío de forma burlona guiñándole un ojo aún si Vergil no le estaba mirando. Luego se dio vuelta yendo directo al armario que el contrario antes revisaba y abrió las puertas de par en par rebuscando en este, sacando una de esas chaquetas oscuras con detalles azules que siempre le veía usando. Se quitó la gabardina roja descartandola en el suelo colocándose la prenda ajena, observándose los brazos y el torso para saber cómo lucía con ella, quizá no le quedaba mal después de todo, luego prosiguió.- Ya enserio, me contrataron para eliminar a alguien pero debido a la falta de información no he podido dar con él. Hace rato recordé que siempre estás presumiendo ser un maravilloso nerd capaz de encontrar a cualquiera, esperaba que me echaras una mano con eso -por fin se decidió a explicar la verdadera razón por la cual estaba molestándole, no era sólo por mero placer como aparentaba ser.
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Vergil Vólkov el Vie Jul 15, 2016 1:38 pm

Como cosa normal, evitó tratar el tema anterior para así dejarlo muerto, sinceramente prefería que fuera de esa manera a tener que entrar en discusiones absurdas las cuales le daba la ligera impresión que entre ellos dos podían durar horas, o al menos eso demostraban las pequeñas peleas con apodos que de vez en cuando tenían lugar entre ellos. Dirigió su mirada hacia Dante con una de sus cejas alzadas por lo dicho y al instante que guiño el ojo lo evito agachándose al lado de la cama con intenciones de buscar la tarjeta-llave que había terminado allí entre la crisis que había tenido. Muchas veces agradecía ser tan pulcro, y esta era una de esas veces; mientras trataba de alcanzar la tarjeta no se encontró con polvo o suciedad alguna y esto mismo ayudo a que no tardará mucho en encontrarla, levantarse y guardarse el objeto en los bolsillos. Se sentía más seguro teniendo la llave a la mano, aunque sabía bien que si Dante quisiera destrozar la puerta que llevaba a el "estudio" lleno de computadoras podría hacerlo fácilmente con la exagerada espada que hacia aparecer de quien sabe dónde, pero no debía preocuparse porque eso sucediera, o al menos eso pensaba, después de todo dudaba que el vagabundo quisiera algo de allí.

Cuando volvió a fijarse en su acompañante se dio cuenta que este estaba hurgando entre sus cosas en el armario, y a pesar de que estuvo por decirle que dejara sus cosas tranquilas se detuvo al ver que sacaba una de sus chaquetas de vestir negras quitándose su gabardina roja para ponerse la prenda más oscura. La verdad es que no se veía nada mal pero Vergil supuso que eso solo se debía a las similitudes físicas que había entre ellos, incluso sabía que si Dante se acomodaba el cabello de manera decente podría pasar perfectamente por él, y exactamente no sabía si sentirse cómodo con ello. Entre eso, el desastre andante dio sus verdaderas razones para estar allí, teniendo que ahorrarle el Vergil el insistir por una explicación que sonara coherente
-Ya veo... espera, no siempre presumo de... como sea- suspiro pasando una de sus manos por su cabello hacia atrás y mantuvo su nuca agarrada con esa misma mano viendo a la nada nuevamente - Tienes algún dato, ¿No? Soy el mejor en lo que hago, pero tampoco puedo hacer milagros si no tienes nada- Miro a Dante, saliendo del pequeño trance que tenía donde trataba de organizar en su cabeza todo el trabajo que tenía y ver donde podía acomodar su petición sin estorbar, cosa que no le fue muy difícil teniendo mucho más tiempo que antes.

Sin pensárselo mucho se acercó al closet tomando la gabardina roja del suelo para luego ponérsela en el hombro, tratando que, aparte de la puerta destrozada, todo estuviera en orden. Estando ya más cerca no pudo evitar detallar a Dante con su traje, mirándolo de arriba a abajo con tranquilidad
- La verdad es que no luzco nada mal con eso puesto, eres un buen maniquí, quien lo diría- Sonrió mostrando cierta diversión y luego fue a dejar la gabardina tirada en la cama sin acomodar -Solo asegúrate de que si vas a ponerte algo mío lo cuides, no quiero que termine como las puertas y... no lo uses mucho tiempo, está bien por un momento, pero es perturbador ver una copia de mi andando por allí usando mi ropa- Y la verdad es que ya el simple hecho de que se parecieran tanto era perturbador algunas veces, no necesitaba agregarle innecesariamente más gravedad a eso.



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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 15, 2016 10:35 pm

- Si lo haces, siempre lo haces -comento burlón a penas Vergil mostro señales de quejarse por su comentario, queja que no fue completada para desgracia del cazador que quería reírse de eso un rato. De hecho era cierto que no siempre presumía de sus habilidades, Dante a penas y recordaba una ocasión donde su agraciado gemelo le había comentado aquello de manera orgullosa, pero nada más. Quizá solo fuese que no prestaba mucha atención a lo que le decía, era lo más seguro.- Solo me dieron un apodo y las iniciales de su nombre -llevo una mano hasta su barbilla sosteniéndola mientras intentaba recordar alguna otra cosa de valor que le facilitara el trabajo al contrario, pero solo negó con la cabeza encogiéndose de hombros al no tener nada más.- Eso es todo ¿Te servirá -le devolvió la mirada con seriedad, tomándose formalmente el asunto referente a su trabajo.

Toda intento de seriedad le abandono por la forma en que Vergil le observaba con la chaqueta negra mientras recogía la gabardina que Dante había dejado en el suelo, atreviéndose a comentar que servía como maniquí.- Seguramente me queda mucho mejor que a ti…y mi rostro es más guapo -le saco la lengua a forma de burla alisando la superficie de la chaqueta con ambas manos, claro que el intento de defensa no había tenido sentido si eran idénticos, cosa que Dante sabía a la perfección, lo único que variaba era la ropa y el peinado.- ¿Cuántas veces tengo que decirte que lo de la puerta es diferente? -suspiro algo fastidiado torciendo los labios.- Y cuido perfectamente mi ropa, no le haré nada a la tuya -cada una de las prendas que usaba ese día estaban en perfectas condiciones. Se aseguró de no tener ni una sola mancha de sangre encima para cuando visitara la casa ajena.- Tampoco parezco una copia…-llevo ambas manos hasta su cabello y, con un rostro impropiamente serio, peino el cabello albino que caía sobre su rostro sosteniéndolo de manera que asemejase el peinado del contrario. Y vaya que funcionaba, aun si no estaba peinado del todo igual con un rostro serio y la chaqueta negra debía de ser un clon exacto, ni siquiera hacía falta verse en el espejo para afirmarlo.

- Ahora si, como separados al nacer…pero tu peinado es demasiado anticuado para mi gusto, pareces un viejo gruñón con eso -tras soltar una risa divertida despeino su propia cabellera dejándola como normalmente la llevaba. Acabo acercándose hasta Vergil pasando un brazo alrededor de sus hombros, picándole la mejilla con el dedo índice de la mano libre.- ¿Me vas a ayudar o no? Mr. puedo encontrar a quien sea -.
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Vergil Vólkov el Mar Jul 19, 2016 6:25 pm

- Me sirve, puedo trabajar con eso. Si solo hubieras traído un simple apodo o las iniciales sería otra historia, te salvaste por casi nada - Por unos instantes bastante cortos observó la seriedad que parecía tener Dante referente al tema y sintió cierto alivio ante esto, al parecer realmente podía tomarse algo en serio, así si solo fuera el trabajo. Aun así, aquel corto momento de seriedad se acabó rápido debido a su broma referente a que Dante era buen maniquí. Todavía con un aire divertido en su rostro asintió simulando darle la toda razón a su gemelo cuando contesto a su broma jactándose de sí mismo - Ya quisieras - La verdad es que empezar a discutir por tal cosa le parecía ridículo aun así si fuera jugando, después de todo, tenían el mismo rostro y no hacía falta recalcarlo ni una sola vez.

Mientras se alejaba de la cama luego de haber dejado la gabardina sobre esta ignoro lo que el contrario decía, después de todo quería dejar el tema muerto, ¿No? aun siendo el quien había vuelto a comentar lo de las puertas. Permaneciendo recostado en la pared con los brazos cruzados, observando como el otro peliblanco acomodaba su cabello para que luciera similar al suyo, cosa que realmente funcionó muy bien; estaba seguro que cualquiera que sin saber antes el cambio de imagen de Dante podría confundirlo fácilmente con él, cosa que no sabía si era del todo buena pero que por el momento trato de ignorar tomándolo con humor.


- De todas formas ya parecíamos separados al nacer, incluso con tu cabello desarreglado y esa cara de fanfarrón que siempre llevas- Comentó sonriendo, notando como el otro peliblanco se acercaba a él y pasaba su brazo por encima de sus hombros picándole la mejilla. Se encogió de hombros por el nuevo peso en ellos y dejo unos segundos a Dante seguir de esa forma, al menos hasta que se alejó unos pasos para librarse de él - Si, de hecho no me llevará mucho tiempo, Mr. no puedo encontrar a nadie. Antes de que te des cuenta ya habré terminado - Le dedicó una pequeña sonrisa arrogante al intruso de hogares y se dirigió a paso lento hacia la habitación llena de computadoras esperando que aquello invitara a el contrario a seguirlo hacia donde caminaba. Estando frente a la puerta sacó la llave-tarjeta de su bolsillo y la depositó en el pequeño sistema de seguridad para que esta abriera al instante haciendo un sonido que lo confirmaba, la verdad era bastante similar a los que podría encontrarse en hoteles de lujo, solo que Vergil aseguraba que su sistema era mucho más fiable y complejo que esas baratijas.

Ya una vez adentro miró por encima todas las máquinas de la habitación, las cuales obviamente habían permanecido en perfecto funcionamiento, tal cual como las había dejado antes de tomarse un descanso, de hecho solo una que otra estaba bloqueada o apagada, y era lo normal de haberlas dejado inactivas durante un tiempo. Ya aseguradose de que parcialmente todo estuviera en orden tomo asiento y tecleo una pequeña contraseña para desbloquear una de las computadoras principales y más grandes, volviéndose para mirar a Dante
- Aunque es cierto que no tardare demasiado me tomara algo de tiempo, y dudo que vayas a ayudarme mucho mientras trabajo, así que dime las iniciales y el apodo para comenzar y si gustas puedes recorrer la casa o comer algo, me da igual...- No miro fijamente a su gemelo sino hasta unos antes segundos de acabar la frase queriendo decirle con su mirada lo que no había hecho con su boca, a lo que supuso que le entendería fuerte y claro, "Solo no hagas más desastres" - Puedes volver cuando te apetezca o incluso quedarte, solo quiero trabajar tranquilo.



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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 20, 2016 4:31 pm

- Me alegra ser un hombre tan afortunado -comentó con humor al saber que la información referente a su objetivo era a penas lo necesario para que el nerd lo ayudará a encontrarlo, cosa que no era del todo su culpa puesto que trabajaba con lo que le daban los contratistas sin preguntar mucho más. Pero debía de admitir que estaba aliviado, de otra forma el trabajo se le hubiese complicado considerablemente si Vergil no fuese capaz de ayudarle.

Chasqueo la lengua divertido, torciendo los ojos de forma exagerada.- Si tengo cara de fanfarrón tú también la tienes ¿Recuerdas? Rostros idénticos -movió la mano delante de su rostro varías veces para demostrar aquello, sabiendo que realmente el contrario no transmitía ese aire "juguetón" que caracterizaba tanto a Dante, siendo más bien demasiado serio y extrañamente misterioso. Hablando de separados al nacer, no podía ser normal qu se parecieran tanto porque si y no hacía falta ser demasiado perceptivo para notarlo. Luego de eso, y de acabar el trabajo, se encargaría de investigar un poco al respecto; a pesar de lo que creyera su aburrido gemelo Dante era capaz de encontrar a alguien o bien obtener información de valor sobre algo si se lo proponía, solo que...vamos, eso era demasiado esfuerzo para hacerlo solo porque si. Si tenía alguien que investigara por él, lo aprovecharía.

Sin más acabo siguiendo a Vergil hasta aquel particular cuarto lleno de pantallas luminosas, observando todo a unos pasos de distancia con cierta curiosidad pero sin atreverse a acercarse demasiado mientras que el dueño de la casa le daba la espalda y se aseguraba de tener todo en orden con sus aparatos, acabando por fin de girarse para dirigirle la palabra.- Hey, puedo ser muy útil ¿Sabes? -entrelazo las manos tras la nuca sin apartar la mirada de Vergil, aunque este no estuviese viéndole directamente a los ojos mientras hablaba sino hasta el final, cuando prácticamente le advirtió con esos ojos claros que no se atreviese a armar más alboroto en su morada. Ante eso el de cabello desordenado sonrío ampliamente.- Las iniciales son M.W y el apodo era...Perse, o algo por el estilo. Ahora supongo que te dejaré trabajar, asaltare tu cocina y vuelvo al rato -señaló la puerta por donde habían ingresado dando a entender que planeaba retirarse.- Tú tranquilo, amor, me portaré bien -guiño un ojo de forma juguetona y sin más dejó aquella habitación, yendo directo a la cocina tal y como lo había dicho. Tenía hambre desde hace rato y ahora que tenía permiso de comer algo no desaprovecharía la oportunidad.

Una vez estuvo en la cocina abrió la nevera en busca de algo apetitoso, específicamente una pizza fría o helado de fresa, pero era evidente que el amargado no tenía muchas cosas allí que resultaran apetitosas para Dante. Acabo cogiendo una manzana limpiándola contra el pantalón que llevaba, pensó en hacerlo con la chaqueta pero lo evitó para ahorrarse problemas con el nerd, y le dio un buen mordisco apoyándose contra la encimera permaneciendo así unos minutos pensando que hacer terminando por regresar al dormitorio principal, sentándose en la cama ajena. No era que tuviese muchas cosas que hacer allí mientras esperaba y menos si Vergil no lo dejaba desordenar un poco, eso sería muy aburrido.- ¡Anciano! ¿Tienes vodka? -gritó sin moverse terminando de comer la manzana y apartando su corazón en una mesita que encontró cerca, extrajo su celular del bolsillo de sus pantalones y comenzó a teclear escribiéndole al menor de sus hermanos para que comprara pizza puesto tendría mucha hambre al regresar a casa.


Última edición por Dante Romanov el Vie Jul 22, 2016 7:29 pm, editado 1 vez
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Vergil Vólkov el Jue Jul 21, 2016 1:57 pm

-Bien, eso espero - Respondió a secas ignorando el guiño al igual que la broma mientras se daba la vuelta teniendo ya los datos necesarios o al menos los mínimos para poder empezar a trabajar, con lo cual empezó a abrir distintos programas que tenían un aspecto bastante raro para cualquiera que no hubiera visto algo similar antes; llenos de códigos y letras, no mucho más que uno era simple y dejaba solo unos campos para rellenar vacíos, en los cuales puso datos bastante básicos y los que tenía para trabajar " M W y... Perse, hacía tiempo que no me daban un apodo tan normal como este" involuntariamente una pequeña sonrisa se formó por unos instantes, recordando los extraños apodos que solían usar algunos sujetos bastante tontos, ¿Acaso no sabían que entre más personal fuera cualquier dato sería mucho más fácil dar con ellos? incluso alguno había utilizado como apodo su nombre desorganizado, ridículo para cualquiera con quien valiera realmente la penar ir a negociar o que se tratara de esconder bien de alguien por alguna razón, seguramente, ilegal. Aun así, su trabajo no consistía en decirle a la gente como pasar desapercibido y como no, así que solía guardarse todas las cosas graciosas para él, y vaya que habían varias para el trabajo que tenía.

Escucho los pasos de Dante acercándose, hasta que cesaron, estando muy seguro de que había vuelto al dormitorio. Supuso que no había mucho que le llamara la atención por lo rápido que había regresado, y la verdad es que a diferencia de él estaba casi seguro que el contrario solía pasárselo mejor fuera que dentro de casa, mas no quiso imaginarse como. Volvió a centrarse en lo que hacía hasta que escuchó el grito del vagabundo desde la otra habitación y aun sin dejar de despegar los ojos de su computadora respondió
- Claro que tengo vodka, no soy tan aburrido como crees... espera- terminó de teclear algunas cosas y dio a la tecla de enter dejando que el sistema comenzara a hacer lo suyo. Mientras la máquina trabajaba sola, se levantó y caminó fuera viendo a Dante con su celular, a lo que pasó directamente a ir a buscar el alcohol en un mueble negro de varios compartimientos abriendo el último de estos - Hay varias botellas acá, toma lo que quieras... pero que no se te vaya de las manos- Miró de reojo a su acompañante para que le quedara bastante claro el mensaje y luego se puso de cuclillas volviendo a centrar su atención en el licor. Tomo una de las botellas de Whisky que tenía, una de las que de verdad le gustaban y sinceramente se sentido bastante tentado a tomar algo, pero no le parecía buena idea teniendo en cuenta lo poco que había comido en el día y que tenía trabajo que hacer, además, ya bastaba con uno solo tomando en su casa. Suspiro haciendo una pequeña mueca de disgusto por unos segundos y dejo la botella en su lugar, manteniéndose agachado aun mirando de reojo algunos de los demás recipientes de cristal que tenía, quería recordar que tenía para que luego cuando Dante tomara lo que fuera pudiera reponerlo.



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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 22, 2016 7:23 pm

Asintió esbozando una pequeña sonrisa por la respuesta recibida, aunque no esperaba que tuviese algo bueno de beber por lo aburrido que le consideraba, que lo tuviera no cambiaba mucho su percepción al respecto. Continuó escribiendo en el celular aun cuando notó la presencia de Vergil cerca de él, solo volteando a verlo cuando le dirigió la palabra descartando el celular a un lado de la cama aún con el ultimo chat donde escribió abierto. Fue hasta donde el nerd colocándose de cuclillas a su lado inspeccionando un poco las diferentes botellas aún sin agarrar ninguna de ellas.- Quien diría que tenías buen gusto para beber, gemelito -golpeo levemente el costado ajeno con su codo continuando la inspección a las bebidas. De hecho si tenía algunas cosas bastantes decentes que se le antojaban a Dante, vaya sorpresa, sin mencionar la variedad en bebidas en el compartimiento de aquel mueble negro. Tras varios segundos decidió coger una de las primeras botellas de vodka que divisó, levantándose con esta en mano y ojeándola de un lado a otro para después moverla frente a él de modo que Vergil pudiese observarla, esa debería bastar para pasar el rato. Tampoco quería embriagarse dentro de la casa ajena, por mucho que le gustara ingerir alcohol y que contase como buena resistencia para hacerlo.

- Con esto estará bien, gracias -sin más regreso al mismo lugar que antes ocupaba en la cama, sentándose en ella mientras abría la botella con las manos como si nada, dando un largo sorbo del contenido directo de ella.- Delicioso -sonrío a gusto volviendo a beber, esta vez un trago menos generoso, y con la mano libre nuevamente tecleo algo en el chat abierto en su celular. Al parecer la respuesta fue de su agrado pues soltó una risa por más divertida.- Mi hermano te manda saludos -el humor se notaba en sus palabras aunque aquello no tuviese aparente gracia, siendo diferente si se leía la conversación. Su hermano le estaba reclamando ante el comentario de Dante sobre estar bebiendo en la casa de un amigo, eso era divertido sin dudas.- Bueno, anciano, puedes seguir con tu trabajo -guardo el aparato en el bolsillo de sus pantalones y bebió un poco más, sintiendo bastante gusto por el líquido resbalando en su garganta, mirando a Vergil con tranquilidad. No iba a molestarlo más, por ahora, para que pudiese acabar con la tarea que el mismo le había encomendado. Si bien estaba pensando eso, no se contuvo en seguir hablando.- ¿Qué haces cuando estás aburrido? ¿Espias mujeres con esas cámaras tuyas? -llevo la botella hasta sus labios dejando el pico descansar en ellos, sin beber nada ni apartar la mirada del contrario.
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Vergil Vólkov el Mar Sep 06, 2016 2:28 pm

No hizo mucho más allá que suspirar con pesadez luego del pequeño golpe con el codo y el comentario del otro, viendo detenidamente por donde pasaba su mano esperando que entre todas las botellas eligiera algo simple, después de todo, sabía que Dante había notado que la mayoría del licor que tenía era bastante decente. Se sintió levemente aliviado cuando el vagabundo levantó una botella de vodka y la meneo al frente suyo, la cual precisamente no era de sus favoritas, pero que por una u otra razón gracias a otras visitas de trabajo había acabado en el compartimiento esperando a que alguien tuviera compasión y acabara con ella.

Asintió ante el agradecimiento con aire despreocupado y cerró con especial cuidado el compartimiento del mueble, levantándose y alzando una ceja ante el acto de Dante de tomar directamente de la botella; aunque la verdad no le sorprendía ni un poco
“Supongo que ofrecerle un vaso a estas alturas no sirve de nada”. Hizo caso omiso a lo que hacia el otro peliblanco comenzando a caminar en dirección a la sala de computadoras hasta que se detuvo en el marco de la puerta  escuchando la risa y los saludos que parecían mandarle – Oh, que agradable de su parte – había hecho el comentario sin rastro de parecer irónico e incluso volteo a ver a Dante con expresión tranquila. Siendo totalmente sinceros, comenzaba a tomar cierto interés por la vida del contrario, y no solo por el simple hecho de que ya era bastante raro que se parecieran excesivamente… cosa la cual era más que claro que había estado postergando en encontrar el porque aun cuando sabía que en cualquier momento tenía que enfrentarlo. No podía pasar por alto la similitud que tenían, o al menos no por mucho más tiempo.

Volvió a poner los pies sobre la tierra cuando Dante le indico que ya podía seguir con lo suyo, mirándolo algo disgustado al sentir aquello como una orden
– Igual pensaba continuar, la computadora ya debe haber encontrado otras cosas a estas alturas – Relajo su expresión  y entro a la habitación decidido a continuar con lo que estaba haciendo, después de todo tampoco iba a conseguir mucho si se quedaba charlando allí como si nada. Aun sin siquiera llegar muy lejos, no dando más que 3 pasos dentro, volvió a escuchar la voz del vagabundo, lo cual le hizo suspirar con suavidad mientras cerraba los ojos. Hablaba demasiado y aun así Vergil sabía que quizás era mejor responderle, quien sabe lo que llegaría a hacer estando aburrido y siendo ignorado por la única persona con la cual podía charlar – No suelo tener tiempo para aburrirme, pero si, algunas veces espió mujeres – Sin aun caer en lo que había dicho se mantuvo con la mirada perdida en la pantalla de la computadora donde trabajaba y fue allí cuando la oración que había dicho de “algunas veces espió mujeres” no pareció agradarle mucho, sintiendo la necesidad de arreglar eso rápidamente.

Dio los pasos que había dado hacia dentro de la sala de computadoras en reversa y miro bastante serio a su copia
– Pero no para entretenerme… son trabajos que me encomiendan de vez en cuando, en algunos casos también me toca vigilar matones – Esperaba que el contrario no comenzara a fastidiarlo mucho con eso debido a la seriedad con la que lo miraba, pero la verdad se lo veía venir. Después de todo, dudaba que Dante desaprovechara algo así estando aburrido, cosa por la cual decidió que cambiar de dirección el tema seria lo mejor, sabiendo que quizás así salvaría algo de su orgullo – Aun así… debo admitir que en algunos momentos ese tipo de trabajos son bastante agradables a la vista – reemplazando su expresión seria por una sonrisa ladina no tardó mucho más en continuar – Con suerte en algún momento me paguen por espiarte a ti… sería interesante, además apuesto que la paga sería buena.



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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

Mensaje por Invitado el Dom Sep 11, 2016 6:21 am

Arqueó una ceja por los agradecimientos aparentemente sinceros de Vergil respecto al saludo que supuestamente había enviado uno de sus hermanos. Obviamente el nerd no notó que aquello no era más que un chiste, pero Dante prefirió guardarse los comentarios al respecto y sonreír divertido para si, imaginado que pasaría si esos dos se encontraran de frente en alguna oportunidad. Quizá pudiesen hasta llevarse bien, aun si el menor de sus hermanos era un tanto “grosero” con los desconocidos, y más si su adorado hermano mayor perdía largas horas siguiendo a esa persona por razones no del todo claras.

Una vez Vergil se retiró dejándole “solo” acabo por dar otro sorbo a la botella de vodka que sostenía sin prestar mucha atención a la pregunta tonta que quedo sin responder, esta vez dedicándose a saborear aquel liquido como si fuese realmente delicioso, aun si de hecho el vodka no era uno de sus licores favoritos. Estaba bien para pasar el rato, además de no tener muchas ganas de acabarse otro de los licores costosos del anfitrión.  Para su sorpresa escuchó la respuesta de Vergil a la pregunta de antes, e inevitablemente sonrió con burla.- Ya sabía que tenías esos gustos retorcidos -no le importó que la respuesta fuese dada sin pensar para no dejarle hablando solo, aun así aprovecharía para reírse de aquel quien compartía tantas similitudes físicas consigo mismo. Similitudes que, hasta ahora, no le seguían en lo psicológico.

Aburrido luego de eso, dejo caer su cuerpo bruscamente sobre la cama, permitiendo que la mano que mantenía sujeta la botella colgara en el aire a un costado de la cama, balanceándola suavemente. Se vio obligado a levantar la cabeza cuando Vergil salió de nuevo del cuarto de computadoras, exclusivamente para excusarse respecto a su descuidada respuesta pasada. El cazador esperaba algo como eso, y no evitó sonreír ante ello.- ¿Matones en vestidos entallados? Venga, hombre, ya es tarde para negar tus fetiches -se mofó apoyando los codos en la cama para verle mejor, incluso aprovechando para dar otro trago a la botella que aun sostenía. La seriedad de la mirada ajena solamente incitaba a Dante a seguirle hostigando con el tema.- Agradable ¿Eh? No dudo que pases un buen rato, aunque prefiero ver eso en persona -se incorporo por completo correspondiendo la sonrisa, la cual disminuyo levemente.

- Nadie te pagaría por espiarme…además si lo que quieres es echarme un ojo, sólo tienes que pedirlo -con la mano libre entreabrió la gabardina que portaba, la negra azulada perteneciente a su copia, dejando ver parte del torso carente de prenda alguna. La acción fue breve y acabo riendo de forma socarrona, negando con la cabeza. - Si esperas ver algo sorprendente espiándome puedes ir descartando la idea, nada de lo que hago te agradará, salvo cuando mis hermanos me regañen -desvió la mirada de los ojos ajenos a la botella de vodka, moviéndola entre sus manos para acabar llevándola hasta sus labios fingiendo que la conversación le tenia sin cuidado. Lo cual no era el caso. El pensamiento de ser espiado en la intimidad le perturbó apenas pensó en la relación que llevaba con sus hermanos, y no era simplemente por que dicha relación fuese descubierta.  Pensar que Vergil la descubriera era lo que le incomodaba, y aquello provocó que frunciese el ceño molesto consigo mismo por algo sin importancia.

- ¿De verdad aceptas cualquier tipo de trabajo? Digo, aun si sea para un tipo peligroso y despiadado que usará la información para destruir el mundo -volvió a verle como si nada, cambiando al tema y procurando que no hubiese notado su cambio de actitud anterior.
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Re: Hey tú, échame una mano [Priv.Vergil]

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